Trastorno selectivo de la alimentación
La mayoría de los niños pueden rechazar ciertos alimentos durante su crecimiento y desarrollo, e incluso ser bastante quisquillosos a veces. Sin embargo, en algunos niños este rechazo puede ser más prolongado y restrictivo. El Trastorno por Evitación y Restricción de la Ingesta de Alimentos (TEAIR) es un trastorno alimentario caracterizado por el deseo de consumir sólo ciertos tipos de alimentos y un número limitado de ellos. Aunque este trastorno es frecuente en niños, también puede darse en adultos y puede provocar problemas de desarrollo al afectar a los patrones alimentarios saludables.
El trastorno alimentario selectivo comienza cuando un individuo desarrolla sensibilidad a determinadas características de los alimentos, como el sabor, la textura, el olor o el color. Los niños suelen preferir unos pocos alimentos con los que se sienten seguros y pueden rechazar otros por completo. A diferencia de otros trastornos alimentarios, no se trata de limitar la cantidad de comida o las calorías. Más bien, suele estar asociado al miedo, la ansiedad o la incomodidad con la experiencia de comer.
Estos comportamientos alimentarios pueden dificultar la ingesta suficiente de vitaminas, minerales y proteínas, sobre todo en niños en edad de crecimiento. Una alimentación inadecuada y desequilibrada puede provocar problemas de salud como retraso en el desarrollo físico, debilitamiento del sistema inmunitario o dificultades de aprendizaje.
- Preferencias alimentarias limitadas: Suele mostrarse un hábito alimentario limitado, normalmente sólo para unos pocos grupos de alimentos específicos. Los niños pueden rechazar por completo algunos de los grupos de alimentos básicos, como las verduras, la fruta o la carne.
- Ansiedad y estrés durante las comidas: Los niños con trastorno alimentario selectivo pueden sentir ansiedad y estrés cuando se encuentran con alimentos nuevos o diferentes. Esto puede hacer que las comidas sean un reto para la familia.
- Reducción de la ingesta de alimentos y pérdida de peso: Es posible que no obtengan suficientes nutrientes porque consumen cantidades limitadas de ciertos alimentos. Esto puede tener consecuencias como la pérdida de peso o un peso inferior al normal para su edad.
- Retraso del crecimiento y el desarrollo: Cuando los niños no reciben suficientes vitaminas, minerales y proteínas, puede disminuir su ritmo de crecimiento, debilitarse su sistema inmunitario y producirse retrasos en su desarrollo.
Diversos factores pueden subyacer a los trastornos alimentarios selectivos. Estos factores incluyen la predisposición genética, las sensibilidades sensoriales (por ejemplo, el gusto, el olfato, la textura), el entorno social y las experiencias alimentarias negativas en la infancia. Además, las reacciones emocionales negativas durante las comidas pueden provocar el rechazo de nuevos alimentos.
- Fomente la introducción de nuevos alimentos: Dé pequeños pasos para introducir nuevos alimentos a los niños sin forzarlos. Intente atraer su interés introduciendo cada vez un alimento diferente con presentaciones divertidas.
- Sea positivo y paciente: Presionar a los niños con la comida puede empeorar los problemas de picoteo. Es importante adoptar un enfoque positivo para que les guste comer.
- Apoye las rutinas: Regularizar los horarios de las comidas puede ayudar a los niños a acostumbrarse a un determinado patrón alimentario. Además, comer en familia puede infundirles más valor.
- Dar ejemplo: Los niños se ven muy influidos por los hábitos alimentarios de sus padres. Dé ejemplo probando alimentos diferentes y mostrando hábitos alimentarios saludables.
- Considere los suplementos nutricionales: Si el niño tiene una deficiencia grave en la ingesta de nutrientes, se pueden utilizar suplementos nutricionales con el consejo de un médico. Sin embargo, esto puede no ser necesario en todos los casos y debe buscarse el consejo de un médico especialista.
Tratar a niños con trastornos alimentarios selectivos es un proceso que requiere paciencia y comprensión. Recibir ayuda de expertos y de un dietista puede ayudar a los niños a establecer una dieta sana. La intervención precoz contribuye a que los niños adquieran hábitos alimentarios más equilibrados y procesos de crecimiento saludables. Además, es muy importante que las familias sean conscientes de este problema y apoyen a sus hijos en este proceso.
Enfrentarse a un trastorno alimentario selectivo puede ser todo un reto, pero con el enfoque adecuado es posible enseñar a los niños hábitos alimentarios saludables. La adquisición por parte de los niños de hábitos alimentarios saludables tiene un efecto positivo en su desarrollo físico y mental.



